Adaip - El ciudadano del mundo

s�bado 26 de abril de 2008

La cena del mago.

La cena del mago.

Hab�a una vez un mago que construy� una casa cerca de un pueblo grande y prospero. Un d�a invit� a toda la gente del pueblo a cenar en su casa.

-Antes de cenar �dijo-, tenemos algunos entretenimientos.

La idea agrad� a todos y el mago hizo un show de primera clase, donde sacaba conejos de chisteras, banderas que aparec�an en el aire y cosas que se convert�an unas en otras. La gente estaba fascinada. El mago pregunt�:

-�Quieren cenar ahora o quieren m�s entretenimiento?.

Todos pidieron m�s trucos pues nunca hab�an visto algo as�. As� el mago se convirti� en una paloma, despu�s en un halc�n y despu�s en un drag�n. La gente enloquec�a de excitaci�n. Les pregunt� nuevamente y pidieron m�s y m�s recibieron. Entonces les pregunt� si quer�an comer y dijeron que s�. El mago entonces les hizo sentir que estaban comiendo distray�ndoles con cantidad de trucos a trav�s de sus poderes. La cena imaginaria y los trucos continuaron toda la noche. Cuando estaba amaneciendo algunos dijeron:

-Debemos ir a trabajar.

Entonces hizo que imaginaran que iban a sus casa y se preparaban para ir a trabajar y realmente hac�an sus actividades habituales. Y de este modo, siempre que alguien dec�a que ten�a que hacer algo el mago le hac�a pensar que lo hac�a y despu�s regresaba a la cena del mago.

Con el tiempo el mago hab�a tejido tal encantamiento sobre la gente del pueblo que todos trabajaban para �l mientras que cre�an que continuaban con sus vidas de siempre. Cuando se sent�an inquietos �l les hac�a pensar que estaban nuevamente cenando en su casa y esto les daba placer y les hac�a olvidar.

�Y qu� sucedi� con el mago y la gente del pueblo? Esto no se puede decir; es algo de lo que no se puede hablar, porque �l sigue ocupado en lo mismo, y casi toda la gente est� a�n bajo su hechizo.

(extra�do de "Seeker after truth " by Idries Shah.)

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viernes 25 de abril de 2008

La rata y el espejo

Nada es m�s dificil ni m�s duro que aceptar lo que somos frente a un espejo

En cierta ocasi�n, en una madriguera, donde viv�an miles y miles de Ratas, que acostumbraban se�alar el feo del aspecto de las dem�s, y fue, que cuando una de esas Ratas sali� en busca de comida, m�s lejos ese d�a de lo acostumbrado.

Y fue que, en su b�squeda se top� con un Espejo, que alguien hab�a olvidado en lo profundo de un bosque. Curiosa la Rata, miraba su imagen sin precisar a ciencia cierta que pasaba.

Luego de un rato de observaci�n, descubri� que era su propia imagen reflejada en el objeto; esto al principio le desconcert�, puesto que no conoc�a su aspecto y mucho menos pensar que ella era igual a todas las otras miles de Ratas que viv�an con ella en la madriguera.

Pens�, debo creer que ninguna de nosotras precisa entender que ella es igual a todas, como yo antes cre�a ser, en cuanto a mi aspecto diferente a las dem�s.

Corri� de regreso a la madriguera, y en alta voz gritaba �O�d, O�d, O�dme! Todas las miles de Ratas j�venes y viejas voltearon, y as� la Rata del Espejo fue que les dijo:

En mi salida he encontrado un objeto muy extra�o, que reflejo mi propia imagen, y una de las Ratas que escuchaban pregunto �Y qu� de eso?

Descubr� que en mi aspecto soy igual a todas ustedes. Y eso qu�, le decian las Ratas: eso ya lo sab�amos, tu eres id�ntica a todas las Ratas Feas que miramos por aqu�: contestaron muchas.

Pero eso no es todo, dijo la Rata del Espejo, cada una de ustedes , es igual al resto, cuando menos en su aspecto.

A esto las miles de ratas se incomodaron. �C�mo, yo igual al resto? �No, eso No! Yo no soy tan fea, como las demas, y furiosas arremet�an contra la Rata que se hab�a visto en un Espejo. Porqu� ninguna de las Ratas cre�a que en su aspecto fuera id�ntica a las dem�s, puesto que nunca tuvieron la oportunidad de mirarse a s� mismas.

Desde ese d�a todos rechazaron a la Rata que se mir� en un Espejo, le calificaron de mentirosa. Pero, todos nosotros sabemos que nuestra amiga la Rata del Espejo ten�a raz�n.


Pero estamos conscientes que si nos miramos a nosotros mismos, veremos en nosotros, lo que tanto detestamos al ver a los dem�s.

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jueves 24 de abril de 2008

El zorro y su sombra

El zorro y su sombra
Un zorro mir� su sombra al amanecer y se dijo:

-Hoy me comer� un camello, -y pas� toda la ma�ana buscando camellos. Para el mediod�a volvi� a mirar su sombra y se dijo:

-Creo que me comer� un rat�n.

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mi�rcoles 23 de abril de 2008

El viejo samurai.


El viejo samurai.

Hab�a una vez en el antiguo Jap�n, un viejo samurai , ya retirado que se dedicaba a ense�ar el arte de la meditaci�n a sus j�venes alumnos. A pesar de su avanzada edad, corr�a la leyenda que todav�a era capaz de derrotar a cualquier adversario.

Cierto d�a apareci� por all� un guerrero con fama de ser el mejor en su g�nero. Era conocido por su total falta de escr�pulos y por ser un especialista en la t�cnica de la provocaci�n. Este guerrero esperaba que su adversario hiciera el primer movimiento y despu�s con una inteligencia privilegiada para captar los errores del contrario atacaba con una velocidad fulminante. Nunca hab�a perdido un combate.

Sabiendo de la fama del viejo samurai, estaba all� para derrotarlo y as� aumentar su fama de invencible. El viejo acept� el reto y se vieron en la plaza p�blica con todos los alumnos y gentes del lugar. El joven empez� a insultar al viejo maestro. Le escupi�, tir� piedras en su direcci�n, le ofendi� con todo tipo de desprecios a �l, sus familiares y antepasados. Durante varias horas hizo todo para provocarlo, pero el viejo maestro permaneci� impasible. Al final de la tarde, exhausto y humillado, el joven guerrero se retir�.

Los disc�pulos corrieron hacia su maestro y le preguntaron c�mo hab�a soportado tanta indignidad de manera cobarde sin sacar su espada, asumiendo el riesgo de ser vencido.

-Si alguien te hace un regalo y tu no lo aceptas, �a qui�n pertenece ese regalo? -pregunt� el samurai.

-A qui�n intent� entregarlo -respondi� un disc�pulo.

-Pues lo mismo vale para la rabia, la ira, los insultos y la envidia -dijo el maestro-, cuando no son aceptados contin�an perteneciendo a quien los cargaba consigo.

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martes 22 de abril de 2008

El Zorro inv�lido


El Zorro inv�lido

Una vez un hombre vio a un zorro inv�lido y se pregunt� c�mo har�a para estar tan bien alimentado. Decidi� pues, seguirlo y descubri� que se hab�a instalado en un lugar donde sol�a ir un gran le�n a devorar a sus presas. Cuando el le�n terminaba de comer, se alejaba y entonces el zorro iba y se alimentaba a placer.

El hombre se dijo:

-Yo tambi�n quiero que el destino me ofrezca de igual manera.

Y se march� a un pueblo y se sent� en una calle cualquiera a esperar. Pas� el tiempo y no sucedi� nada, excepto que cada vez estaba m�s hambriento y d�bil. Entonces, en su debido momento, escuch� una voz interior que le dijo:

-�Porqu� quieres ser como un zorro que busca la manera de beneficiarse de otros?, �por qu� no ser como un le�n para que otros se beneficien de ti?

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lunes 21 de abril de 2008

Las estrellas de mar

Las estrellas de mar
Hab�a una vez un escritor que viv�a a orillas del mar; una enorme playa virgen donde ten�a una casita donde pasaba temporadas escribiendo y buscando inspiraci�n para su libro. Era un hombre inteligente y culto y con sensibilidad acerca de las cosas importantes de la vida. Una ma�ana mientras paseaba a orillas del oc�ano vio a lo lejos una figura que se mov�a de manera extra�a como si estuviera bailando. Al acercarse vio que era un muchacho que se dedicaba a coger estrellas de mar de la orilla y lanzarlas otra vez al mar. El hombre le pregunt� al joven qu� estaba haciendo. �ste le contest�:

-Recojo las estrellas de mar que han quedado varadas y las devuelvo al mar; la marea ha bajado demasiado y muchas morir�n.

Dijo entonces el escritor:

-Pero esto que haces no tiene sentido, primero es su destino, morir�n y ser�n alimento para otros animales y adem�s hay miles de estrellas en esta playa, nunca tendr�s tiempo de salvarlas a todas.

El joven mir� fijamente al escritor, cogi� una estrella de mar de la arena, la lanz� con fuerza por encima de las olas y exclam�:

-Para �sta s� tiene sentido.

El escritor se march� un tanto desconcertado, no pod�a explicarse una conducta as�. Esa tarde no tuvo inspiraci�n para escribir y en la noche no durmi� bien, so�aba con el joven y las estrellas de mar por encima de las olas. A la ma�ana siguiente corri� a la playa, busc� al joven y le ayud� a salvar estrellas.

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s�bado 19 de abril de 2008

Que quieren las mujeres realmente

Lo que quiere realmente la mujer  

 
El joven Arturo fue apresado por el monarca del reino vecino mientras cazaba furtivamente en sus bosques; esto era castigado con la pena de muerte, pero el monarca se conmovi� por la honestidad y juventud de Arturo y le ofreci� la libertad siempre y cuando en el plazo de un a�o hallara la respuesta a una pregunta dif�cil, �qu� quiere realmente una mujer?

Esta pregunta dejar�a perplejo al hombre m�s sabio y al joven Arturo le pareci� imposible contestarla. Con todo era mejor que morir ahorcado de modo que regres� a su reino y empez� a interrogar a todo el mundo. Interrog� a la reina, a la princesa, prostitutas y monjas, al mismo sabio y buf�n de la corte, viajeros y campesinos pero nadie dio una respuesta convincente. Eso s�, todos le aconsejaron que consultara a la vieja bruja del reino, pues con toda seguridad ella sabr�a la respuesta. El problema estaba en el precio, pues la vieja ten�a fama en todo el pa�s por el costo exorbitante que cobraba por sus servicios.

Lleg� el �ltimo d�a del a�o y Arturo agobiado no tuvo m�s remedio que consultar a la hechicera. Ella accedi� a darle la respuesta satisfactoria a condici�n de que primero aceptara el precio. Ella quer�a casarse con Gawain el m�s �ntimo amigo de Arturo y el m�s noble caballero de la Tabla Redonda. Arturo qued� horrorizado: era jorobada y fe�sima; ten�a un solo diente desped�a un hedor que espantar�a a un macho cabr�o, hac�a ruidos obscenos... Nunca se hab�a topado con una criatura tan repugnante. No quer�a ni pensar en pedirle a su amigo de toda la vida que asumiera por �l una carga as� para toda la vida. En cuanto su amigo Gawain, hombre de honor y lealtad, supo la situaci�n de Arturo afirm� que no era un sacrificio excesivo a cambio de la vida de su compa�ero adem�s de preservar la Tabla Redonda.

Se anunci� la boda, y la vieja bruja con su infernal sabidur�a contest� la pregunta -�Qu� quiere realmente una mujer?, �quiere ser la soberana de su propia vida!. Todos supieron al instante que la hechicera hab�a expresado una gran verdad y que el Rey Arturo estaba a salvo. As� fue que el monarca vecino al o�r la respuesta le dio la libertad.

Pero, �qu� boda fue aquella...! Asisti� la corte en pleno y nadie se sinti� tan desgarrado entre el alivio y la angustia que el propio Arturo. Gawain se mostr� cort�s, gentil y respetuoso. La vieja bruja hizo gala de sus peores modales, engull� la comida del plato sin usar los cubiertos, emiti� ruidos y olores espantosos. La corte de Arturo jam�s se hab�a visto sometida a semejante tensi�n, pero prevaleci� la cordura y se celebr� el casamiento.

Corramos un discreto velo sobre la noche de bodas y content�monos con mencionar un asombroso hecho. Cuando Gawain, ya preparado para ir al lecho nupcial, aguardaba a que su esposa se reuniera con �l, ella apareci� con el aspecto de la doncella m�s hermosa que un hombre nunca hubiera imaginado ver. Gawain qued� estupefacto y pregunt� qu� hab�a pasado. La hermosa joven respondi� que como hab�a sido cort�s con ella, la mitad del tiempo se presentar�a con su aspecto horrible y la otra mitad con su aspecto hermoso. Cu�l prefer�a para el d�a y cual para la noche? �Qu� pregunta tan cruel para un hombre! Gawain se apresur� a hacer sus c�lculos, �quer�a tener durante el d�a a una joven adorable para ir con sus amigos, y por las noches en la privacidad de su alcoba a una bruja espantosa? �O prefer�a una bruja de d�a y una joven en los momentos de intimidad? El joven Gawain replic� que la dejar�a elegir por s� misma. Al o�r esto, ella le anunci� que ser�a para �l una hermosa dama de d�a y de noche, porque la hab�a respetado y le hab�a permitido ser due�a y soberana de su vida.


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Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
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