Paradigma
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Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
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[...] Es por eso que el Zen ha sido resumido como:
Una transmisi�n especial de iluminaci�n fuera de las Escrituras;
No depender de palabras y letras;
Apuntar directamente al alma del hombre;
Ver dentro de la propia naturaleza de uno mismo.
Pero si se nos dice que la verdad del Zen es evidente, que est� delante de nuestros ojos en todos los momentos del d�a, esto no habr� de llevarnos muy lejos. No parece que los acontecimientos del d�a tengan algo de notable; no parece que haya nada en eso de vestirse, comer la comida o lavarse las manos que pueda indicar la presencia del Nirvana o el estado de Buda. Sin embargo cuando un monje le pregunt� al maestro Chao~chou "Qu� es el Tao?", �l le contest�: "La vida com�n es el Tao mismo". El monje volvi� a preguntar: "C�mo podemos ponernos de acuerdo con �l?" (o sea, "C�mo podemos ponernos en armon�a y unidad con �l?"). Chao~chou contest�: "Si tratas de ponerte de acuerdo con �l, te apartar�s de �l"; pues la vida, tomada como la serie com�n de acontecimientos diarios variados, es algo esencialmente evasivo e indefinible; jam�s permanece igual ni por un momento; nunca podemos hacer que se quede quieta para analizarla y definirla. Si tratamos de pensar sobre la rapidez con que pasa el tiempo o cambian las cosas, la mente se nos transforma en un torbellino. Mientras m�s nos esforcemos por aferrar el momento, de apoderarnos de una sensaci�n placentera o de definir algo en forma tal que resulte satisfactorio en cualquier momento para todos, m�s evasivo resulta. Se ha dicho que definir es matar, y que si el viento se detuviera por un segundo para que pudi�ramos apoderarnos de �l, dejar�a de ser viento. La misma cosa ocurre con la vida. Las cosas y los acontecimientos est�n movi�ndose y cambiando perpetuamente; no podemos apoderarnos del momento presente y obligarlo a que se quede con nosotros; no podemos traer de vuelta el tiempo pasado, ni conservar para siempre una sensaci�n pasajera. Cuando tratamos de hacerlo, todo lo que conseguimos es un recuerdo muerto; la realidad no est� all�, y no puede derivarse de ello satisfacci�n alguna. Si repentinamente nos damos cuenta de que somos felices, mientras m�s tratemos de pensar en alg�n medio para conservar nuestra felicidad, m�s r�pidamente se nos escapar�. Tratamos de definir la felicidad con el fin de poder saber c�mo hallarla cuando nos sintamos desgraciados. Un hombre piensa: "Soy feliz ahora por poder permanecer en este lugar. Por lo tanto la felicidad, para m�, es venir y quedarme en este lugar". Y la pr�xima vez que se sienta desgraciado tratar� de aplicar esta definici�n; ir� de nuevo a ese lugar, y descubrir� que no lo hace feliz. S�lo existir� el recuerdo muerto de la felicidad, y la definici�n ya no sirve. La felicidad es algo as� como los p�jaros azules de Maeterlink: si se trata de capturarlos pierden su color; es algo as� como tratar de encerrar agua dentro de las manos: mientras m�s fuerte se apriete, m�s r�pidamente se desliza entre los dedos. Por ello, cuando a un maestro Zen se le pregunt�: "Qu� es el tao?", respondi� de inmediato: "Sigue andando!", pues solamente podemos enterder la vida andando a la par con ella; mediante una completa afirmaci�n y aceptaci�n de sus m�gicas transformaciones e interminables cambios. Es gracias a esta aceptaci�n que el disc�pulo Zen se siente invadido por una gran admiraci�n, pues todas las cosas se renuevan permanentemente. El comienzo del universo se produce ahora, pues todas las cosas se est�n creando en este momento, y el fin del universo es ahora, pues todas las cosas est�n muriendo en este momento.
Se define en ocasiones al Zen como "ir rectamente hacia delante", o "ir derecho adelante", pues el Zen significa moverse con la vida sin tratar de detener e interrumpir su flujo. Es un conocimiento inmediato de las cosas mientras viven y mueren, que se diferencia de la simple comprensi�n de las ideas y sentimientos acerca de las cosas, que son s�mbolos muertos de una realidad viva. Por ello el maestro Takuan dice en relaci�n con el arte de la esgrima (Kendo) --arte fuertemente influenciado por los principios del Zen:
Esto --lo que podr�a denominarse una actitud mental de "no interferencia"-- constituye el elemento m�s vital del arte de la esgrima, como asimismo del Zen. Si queda lugar para que quepa aunque sea un pelo entre dos acciones, esto es interrupci�n.
Con esto quer�a decir que el contacto entre un acontecimiento y la reacci�n ante el mismo no debiera de ser roto por el pensamiento discursivo, pues, contin�a diciendo:
Cuando se golpean las manos, el sonido se produce sin pensarlo ni por un instante. El sonido no espera ni piensa antes de salir. No existe interrupci�n; un movimiento sigue al otro sin ser interrumpido por la mente consciente. Si se siente molesto y medita sobre qu� hacer, frente al adversario que est� a punto de derribarlo, usted le da lugar, es decir, una feliz oportunidad para su mort�fero golpe. Deje que su defensa siga al ataque sin la menor interrupci�n, y no habr� entonces dos movimientos separados conocidos como ataque y defensa.
De ah� que si "ataque" representa al mundo exterior, o la vida, y "defensa" la reacci�n de uno ante la vida, debe aceptarse que esto significa que la distinci�n entre "yo" y "la vida" queda destruida; el egoismo desaparece cuando el contacto entre los dos es tan inmediato que se mueven juntos, manteniendo el mismo ritmo. Dice m�s adelante Takuan:
[...] En el Zen, y en la esgrima tambi�n, se da gran valor a una mente no vacilante, no interrupci�n, no lejan�a. Tambi�n se alude en el Zen a un rel�mpago, o a las chispas que se producen con el impacto de dos piedras. Si esto se comprende d�ndole el sentido de rapidez, se comete una lastimosa equivocaci�n. La idea es demostrar la contig�idad de la acci�n, un movimiento ininterrumpido de energ�a vital. Cada vez que se permita una interrupci�n por parte de algo que no est� en relaci�n vital con la ocasi�n, puede estar seguro de que habr� de perder su propia posici�n. Esto, por supuesto, no quiere expresar el deseo de que las cosas se hagan imprudentemente o en el menor tiempo posible. Si usted albergara este deseo, su sola presencia habr�a de constituir una interrupci�n.
Esto es en muchos sentidos similar al arte de escuchar m�sica; si uno se detiene a considerar sus reacciones intelectuales o emotivas ante una sinfon�a que se est� ejecutando, a analizar la construcci�n de un acorde o detenerse en una frase determinada, se pierde la melod�a. Para escuchar la sinfon�a completa uno debe concentrarse en el flujo de las notas y las armon�as mientras se va produciendo, manteniendo la mente sujeta continuamente al mismo ritmo. Reflexionar sobre lo que ha ocurrido, pensar sobre lo que habr� de venir, o analizar el efecto que tiene sobre nosotros, equivale a interrumpir la sinfon�a y dejar escapar la realidad. Toda la atenci�n debe ser dirigida hacia la sinfon�a, olvid�ndonos de nosotros mismos; si se hace conscientemente la tentativa de concentrarnos sobre la sinfon�a, la mente se desv�a por causa del pensamiento de que estamos tratando de concentrarnos, y fue por esta raz�n que Chao~chou le dijo al monje que si trataba de armonizarse con el Tao, se apartar�a de �l. Por lo tanto el Zen hizo m�s que limitarse a decirle al hombre que escuchara la sinfon�a sin ponerse a pensar sobre las reacciones que en �l provocaba; !pues hasta el simple hecho de decirle a alguien que no piense sobre sus reacciones independientes, ya significa hacerlo pensar que no piense en ellas! Por lo tanto el Zen adopt� el m�todo positivo de destacar la sinfon�a de la vida en s� misma. [...]
Conocer la naturaleza de Buda significaba conocer la vida, aparte de las "interrupciones", la principal de las cuales era el concepto del yo como entidad diferenciada de la vida, ocupada enteramente en sus propias reacciones privadas frente a la realidad como algo distinto de la realidad misma. [...] Pero mientras los fil�sofos del Mahayana se entreten�an intelectualmente con estas cosas, interes�ndose en las ideas antes que en las realidades, el Zen iba m�s all� de todo pensamiento discursivo. Cuando se le preguntaba sobre los misterios ult�rrimos del Budismo, respond�a [el Buda]: "El �rbol de cipr�s en el patio"; "El bosquecillo de bamb� al pie de la colina"; "La basura seca en el rastrillo". !Cualquier cosa que saque a la mente de las abstracciones de la vida!
[...] La vida Zen no se mueve dentro de carriles; es la libertad del esp�ritu, libre de las trabas de las circunstancias externas y las ilusiones internas. Su naturaleza �ntima es de tan especial car�cter que no puede ser descrita en palabras, y lo que m�s puede acercarnos a ella es la analog�a. Es como el viento que se mueve sobre la superficie de la tierra, sin detenerse jam�s en ning�n lugar determinado, no apeg�ndose nunca a ning�n objeto particular, adapt�ndose siempre a los progresos y retrocesos de la tierra. Si tales analog�a dan la impresi�n de un so�oliento laissez faire , es necesario recordar que el Zen no siempre es una suave brisa, como el Tao�smo decadende; con bastante frecuencia es una r�faga violenta que barre implacablemente todo lo que encuentra a su paso, un ventarr�n de hielo que penetra hasta el coraz�n de todo y lo atraviesa de lado a lado. La libertad y pobreza del Zen es abandonar todo y "seguir adelante", pues esto es lo que la vida misma hace, y el Zen es la religi�n de la vida.
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El Car�cter De Cada Persona
El tener car�cter implica una decisi�n firme y una f�rrea voluntad, para proponernos objetivos y alcanzarlos,
en la medida de nuestras posibilidades;
el cultivo de los buenos h�bitos, la actitud positiva hacia el trabajo
y el esfuerzo por dominar a nuestros impulsos y al ego�smo.
El transformar la imagen de una personalidad emprendedora,
llena de energ�a, de fuerza y vitalidad,
a una forma de ser propia y natural, es sin lugar a dudas,
algo atractivo para cualquier persona.
Con cierta facilidad podr�amos calificar si una persona tiene car�cter o no,
dependiendo de las actitudes que consideramos como positivas, o en su defecto, con falta de firmeza y seg�n sea el caso.
Esta valoraci�n que hacemos de los dem�s,
�la hacemos para nuestra persona sin tratar de enga�arnos nosotros mismos?
En algunos momentos se ha malentendido el "tener car�cter" como sin�nimo de rudeza, prepotencia, altaner�a u obstinaci�n.
Por otra parte, no siempre se ha identificado la falta de car�cter
con las quejas continuas por el trabajo y todo lo que implica, las labores dom�sticas los estudios... y en general
de todo aquello que de alguna manera nos incomoda.
Una persona con car�cter tiene retos constantes, no contra los dem�s, sino para consigo mismo.
Cada reto personal es una manera de forjar un car�cter recio, firme y decidido, incapaz de detenerse ante los obst�culos, de lamentarse por el cansancio o cuando las cosas salen mal.
Podemos revisar algunos aspectos de nuestra vida, que seguramente nos ayudar�n a descubrir si estamos formando adecuadamente nuestro car�cter:
En la oficina, la escuela o en el hogar y con todas sus variantes
�C�mo es nuestro trabajo?
Hablamos de trabajar con intensidad,
sin perder demasiado tiempo en el caf� o en la pl�tica, procurando hacer las cosas en el momento, sin detenernos a buscar si hay algo m�s f�cil que hacer.
Adem�s es necesario considerar como un deber, el terminar todo lo que hemos comenzado sin distraernos en otra cosa,
aunque estemos cansados y procurando hacerlo lo m�s perfecto posible.
Lo propio siempre ser� asumir siempre nuestra responsabilidad en cualquier caso, lo que nos lleva a evitar mentir o dar pretextos y justificaciones
cuando cometimos un error por negligencia.
En este rubro se considera el evadir algunas tareas que nos son particularmente desagradables,
como aparentar demasiado trabajo para que nuestro jefe no nos asigne
una tarea extra para el d�a de hoy.
De alguna forma todo aquello que tenemos en nuestro interior, lo manifestamos muchas veces sin darnos cuenta:
los d�as pasar�n lentamente si continuamente estamos pensando en que llegue el fin de semana para liberarnos, y as� dedicarnos a descansar,
ponernos c�modos y divertirnos, en pocas palabras: pereza.
Poca fortaleza interior se ve reflejada
en las quejas que hacemos por todo:
la cantidad de trabajo, del clima, del tr�fico... si algo solucionamos, adelante.
Nuestro trato a los dem�s siempre debe ser cordial, y no s�lo eso, hay que evitar por todos los medios criticar
o que se haga cr�tica de las personas.
Esto s�lo refleja envidia y vano amor propio.
Para formar el car�cter es necesario tener dominio sobre nuestra persona,
mediante peque�as, pero continuas acciones que hagan m�s fuerte nuestra voluntad, principalmente:
* Hacer peque�os esfuerzos que nos ayuden a dominar nuestros gustos y caprichos. Como levantarse 10 minutos antes de lo normal, comer un poco menos de aquello que m�s nos gusta,
ver menos tiempo la televisi�n o en su defecto ver el noticiero completo.
* Hablar bien de las personas, siempre.
* Llegar al trabajo o a la casa con una sonrisa.
* Saludar con educaci�n y cortes�a a todas las personas.
* Aprender a escuchar y considerar las opiniones y consejos que nos dan.
* Pedir perd�n si ofendimos o hicimos pasar un mal momento a alguien, por nuestro mal humor.
* Hacer con empe�o las cosas que consideramos poco agradables.
Si nos conf�an algo, es porque se tiene la confianza de que esta en nuestras posibilidades realizarlo.
* Cumplir con las promesas y compromisos que hemos hecho.
* Proponerse varios retos personales:
como trabajar mejor, aprender algo nuevo, mejorar nuestro trato hacia los dem�s, etc.
La persona que verdaderamente tiene car�cter no ve obst�culos, sino retos;
domina sus impulsos para ser due�o de su voluntad: conserva amistades y relaciones por los valores que transmite; encuentra alegr�a en lo que hace, sin conformarse con ser fel�z a trav�s de los placeres pasajeros.
AUTOR??
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EL BUDISMO Y LA IDEA DE DIOS |
| �Existe en este Universo un dios omnipresente? |
| Cualquier respuesta es mera especulaci�n si no podemos tener una experiencia inmediata e intuitiva para reconocer este hecho. De acuerdo con las ense�anzas de Buda, existen varios dioses, no solamente uno. Buda tambi�n ense�a que existen varios universos, no solamente un �nico universo. Y todos estos dioses y universos existen dentro de todos nosotros. |
| �Buda es Dios? |
| Buda es el nombre dado a un ser completamente Iluminado que ha trascendido el ciclo del renacimiento. En las religiones occidentales, Dios representa el ser m�ximo y definitivo. En el Budismo, la Condici�n de Buda es el objetivo final de todos los budistas. Debemos aceptar que existe una relaci�n muy estrecha entre las personas. No hay personas amigas o enemigas. Somos todos personajes del mismo espect�culo que, a semejanza con nuestra vida, cuando termina no nos trae recuerdos de las personas, ni si fueron nuestros parientes o amigos. Por lo tanto, no debemos discriminar a las personas, debemos mantener con todas una relaci�n saludable. |
| �Los budistas creen en Dios? |
| No, los budistas no creemos en Dios. Hay muchas razones para esto. Buda, al igual que soci�logos y psic�logos modernos, cre�a que las ideas religiosas y especialmente la idea de Dios, tiene sus or�genes en el miedo. Buda dice: "Asidos por el miedo los hombres van a las sagradas monta�as, las sagradas arboledas, los �rboles sagrados y lugares santos". DP 188 El hombre primitivo se encontr� en un mundo peligroso y hostil. Siempre tuvo miedo a los animales salvajes, al no poder encontrar suficiente comida, a la enfermedad, a los fen�menos naturales como truenos, rayos y volcanes. Al no encontrar seguridad, cre� para su tranquilidad la idea de dioses, para encontrar tranquilidad en los buenos tiempos, coraje en tiempos peligrosos y consuelo cuando las cosas no sal�an bien. En la actualidad tambi�n se ve que la gente se vuelve m�s religiosa en tiempos de crisis, se la escucha decir que la creencia en un dios o en dioses les dio la fuerza que necesitaban para enfrentar la vida. Que creen en un dios particular porque sus rezos en tiempos de necesidad fueron contestados. Todo esto parece afianzar las ense�anzas de Buda de que la idea de Dios es una respuesta al miedo y la frustraci�n. Buda nos dijo que tratemos de entender nuestros miedos, disminuir nuestros deseos y aceptar con calma y coraje las cosas que no podemos cambiar. Reemplaz� el miedo, no con creencias irracionables sino con comprensi�n racional. La segunda raz�n por la que el Buda no cre�a en dios, es porque no parece haber evidencias que apoyen esta idea. Existen numerosas religiones, todas afirman que solo ellas tienen la palabra de Dios preservada en su libro sagrado; que s�lo ellas comprenden la naturaleza de Dios, que su dios existe y que los dioses de otras religiones no existen. Algunas creen que Dios es masculino, otras que es femenino y otras que es neutro. Todas est�n satisfechas por la amplia evidencia que prueba la existencia de su Dios, pero se rien esc�pticamente de las evidencias que otras religiones usan para probar la existencia de otro dios. No es sorprendente que con tantas religiones diferentes tratando durante centurias de probar la existencia de sus respectivos dioses, estas pruebas no sean reales, concretas, sustanciales o irrevocables. Los budistas no hacen juicios hasta que aparezcan tales evidencias reales. Los budistas suspenden el juicio hasta que se aproximan a esas evidencias. La tercera raz�n por la cual el Buda no cre�a en Dios, es porque esta creencia no es necesaria. Algunos sostienen que la creencia en Dios es necesaria para explicar el origen del universo, pero no es as�. La ciencia ha explicado muy convincentemente c�mo se cre� el universo sin tener que introducir la idea de Dios. Algunos sostienen que la creencia en Dios es necesaria para tener una vida feliz y plena. Nuevamente vemos que no es as�. Hay millones de ateos y pensadores libres, sin mencionar muchos budistas, que tienen una vida plena, feliz y significativa sin creer en dios. Algunos sostienen que la creencia en el poder de Dios es necesaria, porque los humanos, siendo d�biles, no tienen la fortaleza para ayudarse a s� mismos. Una vez m�s la evidencia muestra lo contrario. Muchas veces o�mos hablar de personas que se han sobrepuesto de grandes dificultades y discapacidades con sus propios esfuerzos, sin la creencia en un Dios. Algunos sostienen que Dios es necesario para la salvaci�n del hombre, pero este argumento s�lo se mantiene bien si ustedes aceptan el concepto teol�gico de la salvaci�n; y los budistas no aceptamos conceptos semejantes. Basado en su propia experiencia, el Buda vio que cada ser humano ten�a la capacidad de purificar la mente, desarrollar amor infinito, compasi�n y comprensi�n. Cambi� la atenci�n, de los cielos al coraz�n, y nos ense�� a encontrar soluciones a nuestros problemas a trav�s de la propia comprensi�n. |
| �Pero si no hay Dios, c�mo existe el universo? |
| Todas las religiones tienen mitos e historias que intentan contestar esta pregunta. En tiempos ancestrales, cuando el hombre no sab�a, estos mitos eran adecuados; pero en el siglo XX, en la era de la f�sica, la astronom�a y la geolog�a, estos mitos fueron cambiados por verdades cient�ficas. La ciencia ha explicado el origen del universo sin recurrir a la idea de Dios. |
| �Qu� dijo Buda acerca del origen del universo? |
| Es interesante que la explicaci�n que dio sobre el origen del universo se asemeje mucho al punto de vista cient�fico. En el Sutra Agama, Buda describe al universo como destruido y reconstruido en su forma presente, en un per�odo de incontables millones de a�os. Las primeras vidas se formaron en la superficie del agua y a trav�s de los a�os se desarrollaron de organismos simples a organismos complejos. Todos estos procesos no tienen principio ni fin y est�n siempre en movimiento por causas naturales. |
| Usted dice que no hay evidencia de la existencia de Dios; �qu� opina de los milagros? |
| Muchos creen que los milagros son una prueba de la existencia de Dios. O�mos decir que una curaci�n ha ocurrido, pero nunca se da un testimonio m�dico independiente del hecho. Escuchamos que alguien ha sido salvado milagrosamente de un desastre, pero nunca tenemos un testigo ocular de lo ocurrido. Escuchamos rumores sobre el poder de la plegaria. Nosotros o�mos rumores que la oraci�n enderez� un cuerpo enfermo o fortaleci� un miembro marchito, pero nunca vemos radiograf�as o recibimos comentarios de m�dicos o enfermeras. Todos estos reportes y rumores no tienen una evidencia s�lida. Es muy raro encontrar una evidencia s�lida de los milagros. Sin embargo, algunas veces ocurren cosas sin explicaci�n, pero nuestra incapacidad para explicarlos, no prueba la existencia de Dios. S�lo prueba que nuestro conocimiento a�n es incompleto. Antes del desarrollo de la medicina moderna, cuando la gente no conoc�a la causa de las enfermedades, cre�a que eran un castigo de Dios. Hoy sabemos cu�l es la causa y cuando nos enfermamos tomamos medicamentos. Cuando nuestro conocimiento del mundo sea m�s completo podremos entender las causas de fen�menos inexplicables, asi como ahora nosotros comprendemos cu�les son las causas de las enfermedades. |
| Hay tanta gente que cree en cierta forma en Dios. Debe ser verdad. |
| Hubo un tiempo en el que todos cre�an que el mundo era plano y estaban equivocados. La cantidad de personas que crean en una idea, no es prueba de su veracidad o de su falencia. La veracidad de una idea s�lo puede conocerse examinando los hechos y la evidencias. |
| Entonces, los budistas no creen en Dios. �En qu� creen? |
| No creemos en Dios porque creemos en el hombre. Creemos que cada ser humano es precioso e importante, que todos tienen el potencial para ser Buda; un ser humano perfecto. Creemos que el hombre puede superar la ignorancia y la irracionalidad y ver las cosas como realmente son. Creemos que el odio, la ira, el rencor y los celos pueden ser reemplazados por amor, paciencia, generosidad y amabilidad. Creemos que todo esto est� al alcance de la persona si hace el esfuerzo y es guiado y ayudado por compa�eros budistas e inspirado por el ejemplo de Buda. Como dijo Buda: "Nadie nos salva, sino nosotros mismos. Nadie puede y nadie debe (hacerlo). Nosotros mismos debemos caminar el sendero. Pero los Budas nos muestran claramente el camino." |
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