Adaip - El ciudadano del mundo

jueves 22 de enero de 2009

Levantarse bien

CAMBIA LA MANERA DE EMPEZAR EL D�A
Si queremos tener una actitud positiva en la vida, debemos pensar que el d�a empieza en el momento en que nos levantamos y que de acuerdo con la actitud que asumamos, as� tambi�n nos sentiremos durante todas aquellas horas que nos quedan por delante. 

Es probable que nos cueste salir de la cama, que no queramos hacerlo y que esos "cinco minutos m�s" sean los ideales para permanecer all�,
en la inactividad, como si no hubi�ramos dormido en toda la noche,
o no hubi�ramos podido descansar adecuadamente en las horas anteriores.
Es muy importante cambiar la manera de empezar el d�a, pensando que va a ser el mejor. Obviamente, hay personas que no lo hacen, pero que en el transcurso del d�a, la modifican. 

Toda actitud, pensamiento o comportamiento, programa tu mente subconsciente. De ah� la importancia de la pregunta qu� debes hacer: �C�mo me levanto en la ma�ana?
�Qu� h�bitos estoy creando?
�qu� ideas o creencias estoy cimentando en mi mente, al iniciar el d�a?

Muchos de nosotros programamos inconscientemente nuestra mente con mensajes negativos, desde el instante en que nos despertamos.
�C�mo?
Aunque algunas personas se despiertan sin ninguna ayuda externa,
lo cierto es que la gran mayor�a prefiere asegurarse que se despertar� con un reloj despertador que tiene el peculiar y poco apropiado bot�n de alarma y si meditamos en esto, una alarma suena cuando hay peligro:
un robo, una emergencia, un incendio; esta es una palabra que evoca emociones negativas en la mente.

Recuerda que tu cerebro piensa en im�genes y que las palabras o ideas que le presentes, �l las convierte y responde de acuerdo con lo que le entregas.
As� que empieza cambi�ndole el nombre a la alarma del reloj, tal vez por el de "reloj de la oportunidad" porque as� tendr�s la opci�n psicol�gica de levantarte y crecer en un nuevo d�a.

La manera en que te levantas no s�lo afecta el resto de tu d�a, sino que poco a poco reafirma el tipo de motivaci�n dominante en tu vida.
�Que significa esto? 
Que las personas siempre buscar�n moverse hacia aquello que les pueda producir placer y alejarse de lo que les pueda producir dolor.  
Estos tipos de motivaci�n, no s�lo funcionan en direcciones opuestas, sino que producen resultados totalmente diferentes. 
Por ejemplo, si en la ma�ana cuando suena el despertador, le das al interruptor para que te deje dormir un poco m�s, y cuando vuelve a sonar y tu mente subconsciente te dice, "bueno, es hora de levantarte" y tal vez comience a mostrarte im�genes de las consecuencias negativas que pueden ocurrir si no te levantas ya.  De tener que vestirte a la carrera o quiz�s no poder desayunar o tener que manejar con exceso de velocidad� pero t� dices, no�.s�lo 5 minutitos m�s y le vuelves a dar al bot�n.   Y cinco minutos m�s tarde tu mente entra en estado de alerta y te dice: �Tienes que levantarte ya, o si no llegar�s tarde al trabajo y llega la imagen de tu jefe bravo llam�ndote la atenci�n.  O visualizas a tus clientes desesperados y furiosos por tu tardanza; pero te dices a ti mismo:  No�.hoy no hay tanto tr�fico, me ir� sin desayunar y as� llegar� a tiempo, y te tomas otros cinco minutos. 

Cuando suena nuevamente el despertador, tu mente que ha entrado en estado de ALARMA, literalmente, te dice: "Tienes que levantarte ya mismo o ser�s sancionado". 
Recuerda que ya has llegado tarde y si sigues as�, con seguridad perder�s el empleo, y cuando finalmente ves la imagen de tu jefe sancion�ndote o despidi�ndote, te levantas porque esta imagen te muestra una realidad, que puede potencialmente producir mucho dolor en tu vida y tu mente har� cuanto sea necesario para ayudarte a evitar ese dolor. 
Este es el tipo de personas para quienes la motivaci�n dominante, es el alejarse de aquello que le pueda producir dolor. 

�Cu�l es el problema con este tipo de motivaci�n? 
El problema es que si lo �nico que hace que te levantes son estas consecuencias negativas, y si esto se ha convertido en un h�bito en ti,
es muy posible que tu mente act�e de la misma manera en otras �reas de tu vida, porque este tipo de motivaci�n que est�s reafirmando todas las ma�anas.
�Cu�les pueden ser las consecuencias?
Es posible que, aunque sepas que debes comunicarte m�s con tu pareja,
no lo hagas sino hasta que  presientas que tu pareja est� a punto de dejarte.
O es posible que te conviertas en el tipo de persona que no se preocupa de sus finanzas, hasta que est�s a punto de caer en la bancarrota y entonces comienzas a hacer algo para alejar ese dolor asociado con la situaci�n.
O probablemente ser�s una de esas personas que no intentar�s mejorar tu situaci�n laboral o profesional hasta que tu trabajo no te resulte tan insoportable que eso te obligue a moverte. 
En otras palabras, te conviertes en ese estilo de persona que no se motiva a actuar hasta que la situaci�n sea tan cr�tica que la posibilidad de experimentar altas dosis de dolor sea inminente.
Vives entonces una vida reactiva. 
Si por el contrario, cuando suena el reloj de la oportunidad te levantas con entusiasmo y piensas en todo lo que vas a lograr este d�a y el placer que estos logros te producir�n. 
Si te dices a ti mismo: "hoy es el mejor d�a de mi vida, hoy lograr� todos los objetivos que me he propuesto", no s�lo estar�s empezando el d�a de la mejor manera, sino que comenzar�s a afianzar una motivaci�n hacia aquello que pueda producirte placer, y buscando lo que deseas alcanzar.  Esta es una manera m�s proactiva de vivir la vida.

De ahora en adelante cambia la manera en que te levantas.
Haz algo distinto, algo que te permita crear el nivel de entusiasmo que necesitas, para hacer de tu d�a un evento extraordinario.
Cuando te despiertes, por ejemplo, di con entusiasmo:
"Hoy es el mejor d�a de mi vida". 
Suena un tanto infantil, pero tr�talo, �qu� tienes que perder?
Quiero que te lo imagines, , suena un poco absurdo, pero piensa en lo que vas a lograr. 
Primero, logras levantarte, que era lo que pretend�as hacer cuando programaste  el reloj despertador la noche anterior.
Segundo, y m�s importante, est�s empezando a tomar control de tu d�a, en lugar de permitir que el d�a tome control de ti. 
Vas a determinar la clase de d�a que deseas tener. 
No es el clima, ni las horas que dormiste, ni el tr�fico que puedas encontrar camino a la oficina.
No, t� tienes el control.
Hazlo por una semana y comenzar�s a notar los resultados de esta nueva actitud. Tienes mucho que ganar. 

No existe mejor motivaci�n, mejor manera de empezar el d�a, mejor alimento para el esp�ritu, que examinar nuestros sue�os y metas y saber que este d�a que estamos a punto de comenzar, nos puede llevar m�s cerca a la realizaci�n de esos sue�os.  
Como afirma Norman Vincent Peale: " Cuando te levantas en la ma�ana tienes la posibilidad de escoger entre ser feliz o infeliz. Es tu decisi�n".

Autor Desconocido    

Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
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martes 20 de enero de 2009

liebre

Un d�a, una joven dando un paseo por el monte, vio sorprendida que una peque�a liebre le llevaba comida a un enorme tigre malherido que no pod�a valerse por s� mismo.  Le impresion� tanto al ver este hecho, que regres� al siguiente d�a para ver si el comportamiento de la liebre era casual o habitual. Con enorme sorpresa pudo comprobar que la escena se repet�a: la liebre dejaba un buen trozo de carne cerca del tigre.
Pasaron los d�as y la escena se repiti� de un modo id�ntico, hasta que el tigre recuper� las fuerzas y pudo buscar la comida por su propia cuenta. 
Admirada por la solidaridad y cooperaci�n entre los animales, se dijo: - "No todo est� perdido. Si los animales, que son inferiores a nosotros, son capaces de ayudarse de este modo, mucho m�s lo haremos las personas."
As� que la joven decidi� rehacer la experiencia... se tir� al suelo, simulando que estaba herida, y se puso a esperar que pasara alguien y la ayudara. Pasaron las horas, lleg� la noche y nadie se acerc� en su ayuda. Sigui� as� durante todo el d�a siguiente... y el siguiente...
Ya se iba a levantar, con la convicci�n de que la humanidad no ten�a el menor remedio, cuando sinti� dentro de s� todo el desespero del hambriento, la soledad del enfermo y la tristeza del abandono.
Su coraz�n estaba devastado, ya casi no ten�a fuerzas para levantarse, entonces all�, en ese instante, oy�...
�Con qu� claridad, qu� hermoso! ...era una voz, muy dentro de ella, que dec�a:
-    "Si quieres encontrar a tus semejantes, si quieres sentir que todo ha valido la pena, si quieres seguir creyendo en la humanidad... deja de hacer de tigre y simplemente s� la liebre."
Autor Desconocido 
Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
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domingo 18 de enero de 2009

Se tu mismo


No tengas miedo de estar solo,

de mirarte interiormente
y de encontrarte en tu silencio.



Ten miedo de ser un solitario, aislado
de tus hermanos, desconfiado,
sin amigos y sin comunicaci�n.
  
Nunca temas decir la verdad
 o expresar con claridad lo que sientes y afirmar
aquello que has visto o has o�do.


Teme m�s bien enga�arte a ti mismo,
autoconvencerte de la mentira
o colocar m�scaras en tu rostro.
S� t� mismo en donde est�s,
aceptando a los otros como son.



Vive con intensidad y dinamismo.


Rompe tus murallas y lev�ntate;
y la vida ser� para ti un canto
y cada d�a ser� una fiesta..
  

Autor: Sandy Macchi 

Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
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viernes 16 de enero de 2009

El tiempo

El tiempo


Uno de los errores m�s extendidos entre la gente,
es creer que tenemos mucho tiempo.

No, no tenemos todo el tiempo,
la vida es breve y tenemos que aprovecharla.

Ser esclavos de alguien o de algo,
es renunciar a ese tiempo.

No hacer lo que se debe, es desperdiciar tiempo.

No vivir conforme a tu conciencia,
es no aprovechar el tiempo.

Estar enfadado con alguien,
es perder el tiempo absurdamente.

Ganar tiempo es hacer las cosas que nos gustan,
estar con los que apreciamos
y nos aportan algo positivo.

Ganar tiempo tambi�n es vivir el presente
sin prejuicios.

Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
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jueves 15 de enero de 2009

Esperanza toxica

Peligro: Esperanza t�xica!
       Cuenta el mito griego que Pandora, -primera mujer de la Creaci�n-, sinti� curiosidad por una caja que Zeus le hab�a regalado a su esposo con la consigna de no abrirla. Tan fuerte fue su intriga que, desobedeci� la orden (cosa que Zeus sab�a que ella iba a hacer), y, a hurtadillas, abri� la tapa. (Ay, Pandora!...) Como en ella estaban guardados todos los males... se esparcieron hacia los cuatro puntos cardinales! 
Pero hay un detalle curioso: Pandora, luego de la sorpresa ante la desgracia acontecida, procur� de inmediato volver a colocar la tapa antes de que el desastre fuera total; mas al hacerlo, ya casi todos los males se hab�an esparcido.
Salvo uno: la Esperanza, que qued� en el fondo de la caja.
Pero... un momento: ��c�mo que la Esperanza??
No se supone que la Esperanza es un bien?
�Por qu� los griegos la incluyeron en la lista de los males?
Pues, porque hay un tipo de esperanza que es t�xica y fatal.
La esperanza t�xica es la madre de la postergaci�n: aqu�lla que hace que uno se mienta a s� mismo respecto de que "m�s tarde", "m�s adelante", har� lo que algo muy profundo nos pide que hagamos YA
As�, nos damos distintas excusas al respecto, fingiendo creerlas (pues la prima hermana de esa esperanza es la autojustificaci�n!):
la Esperanza del mito nos dice al o�do:
"Todo se ordenar� por s� mismo, no hace falta que hagas nada", "M�s adelante S� que te sentir�s m�s seguro para emprender eso", "El Universo har� que tengas tiempo de m�s como para realizarlo en alg�n momento...".
Esas palabras, que en ciertas instancias pueden ser de enorme sabidur�a, en otras son solamente trucos de ilusionista que nos hacemos a nosotros mismos...
Y en el fondo lo sabemos!
Y, como lo sabemos, sentimos un saborcito muy poco agradable, que deviene de que estamos traicionando una parte nuestra muy profunda.
Albert Camus lo dijo de modo inequ�voco "Quien anhela y no obra, engendra peste" (Guau!)
Por eso en el Zen la consigna es simple: "S�LO HAZLO!".
Es decir: ante lo esencial, dejar de dar vueltas como perro que se echar� a dormir.
No cultivar esperanzas t�xicas de que "m�s adelante"... etc�tera, etc�tera...
Pues hacerlo es abrir la propia caja de Pandora y dejar que ese �ltimo mal dirija nuestra vida.
En la otra orilla del r�o, hay un tipo de felicidad que es muy interna:
la satisfacci�n de, finalmente, haber destinado tiempo, esfuerzo, valent�a, a hacer aquello valioso que hab�amos postergado.
Eso es decidir conscientemente tomar el riesgo de estar VIVO;
�c�mo no nos va a producir alegr�a?
Aqu� va un poema del historiador argentino Ricardo Lanutti, que, por su fuerte contundencia... hasta parece Zen!
(Este poema tiene una curiosa historia de sincronicidades que queremos compartir en otro espacio. )
"Decimos siempre 'despu�s'.
'Despu�s' es 'nunca'.
'Nunca' es morir.
  Ya ves:
la opci�n es nuestra."
 Virginia Gawel & Eduardo Sosa


Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
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martes 13 de enero de 2009

Dec�logo para recordar sanamente


  • No te lamentes de las oportunidades perdidas.  Mientras lo haces, quiz�s est� pasando el �ltimo tren por delante de tu casa, tal vez est� amaneciendo de nuevo, acaso alguien est� llamando a tu puerta.

  •  No sigas castig�ndote por los errores cometidos.  Es como repetir siempre la misma asignatura.  De este modo, nunca aprender�s la lecci�n del amor que Dios te regala cada d�a, ni el arte de conjugar la vida.   El pasado pas�.   �Desahoga en �l tus afanes!

  • Vive agradecidamente el presente:  es tu tiempo y tu tarea.   De lo contrario, tu futuro puede convertirse en una vana ficci�n.

  • En la adversidad y en la debilidad haz tambi�n memoria: reaviva energ�as que ya usaste, despierta recursos qu� conoces, desempolva entusiasmos que ya gozaste. Saborear�s de nuevo la vida.

  •  No uses de tu pasado como pretexto compensatorio, como arma arrojadiza contra alguien, como acumulador de resentimientos: terminar� por ser m�s fuerte que t�.

  • La nostalgia es actitud de necios.   Lo mejor, lo m�s interesante, lo nuevo (incluso cuando la soledad parece cegarte) es tu presente: ac�gelo, s�cale partida.

  • Si ya no tienes objetivos, ilusiones y esperanza, aterrizar�s forzosa y peligrosamente en el pasado.  Deja, por tanto, que por alg�n resquicio de tu alma o de tus ventanas, entre un poco de aire que mantenga vivo el rescoldo.

  • Mira siempre agradecido a tu pasado.  No te faltan motivos para ello.  Descubrir�s que, a pesar de todo, ha valido la pena haber sido escogido desde la eternidad de Dios para la aventura maravillosa de la vida.

  • Vive cada d�a como una nueva oportunidad.  En el p�rtico de la Vida que te ha sido prometida, ya puedes decir (con modestia, claro):  Confieso que he vivido.

  • He vivido, vivo y... vivir�.

Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
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lunes 12 de enero de 2009

LAS CUATRO RANAS

Cuatro ranas se encontraban sentadas sobre un tronco que flotaba en la orilla de un r�o. De pronto, el tronco fue llevado por la corriente que lentamente lo empez� a arrastrar. Las ranas, sorprendidas por lo que estaba sucediendo. Observaban interesadas el movimiento del tronco.
Al cabo de un rato la primera, tomando la palabra dijo: "este tronco se mueve como si estuviese vivo, como si tuviese algo dentro que lo empujara a moverse".  La segunda, mirando con contrariedad a la primera y dirigi�ndose a las otras, dijo: "No, queridas amigas y compa�eras de viaje, este tronco no se mueve, es el r�o que lo transporta y lo hace mover".  La tercera rana a�adi�: "No se mueven ni el tronco ni el r�o, queridas, son nuestras mentes las que se mueven y nos hacen ver el movimiento.

Las tres ranas en este punto comenzaron a discutir sobre que era realmente se estaba moviendo, sin embargo, no lograban ponerse de acuerdo.  Se dirigieron por ello a la cuarta rana, que hasta aquel momento hab�a escuchado en silencio y le pidieron su opini�n.  La cuarta rana dijo, "Se mueven el tronco, el r�o, y vuestro pensamiento. Ninguna se ha equivocado, todas ten�is raz�n". Entonces las tres ranas se encolerizaron, porque ninguna quer�a admitir que la suya no fuera la verdad completa y que las otras no se hubieran equivocado. Sucedi� que las tres ranas, todas a la vez, tiraron al agua a la cuarta.

Las personas soportamos mal que nuestras explicaciones  sobre la vida no la aclaren totalmente y muchas veces preferimos insistir en nuestra teor�a que atender la realidad.
Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
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jueves 8 de enero de 2009

EL MANZANO Y LA MANZANA

Un manzano muy alto pregunt� a una manzana que hab�a ca�do desde lo alto de una rama hasta sus ra�ces.
-�Hola, manzanita! �Cu�ndo te decides ser un manzano?
-�Yo? Soy una peque�a manzana, nunca ser� un �rbol.
-Ya eres un manzano en tu interior, una manzana s�lo por fuera.
-�Qu� tonter�as dices! Decir que soy un manzano�
-Ya lo eres en cualidad; una manzanita solamente en cantidad.
-�Qu� filosof�a es esa de cualidad y cantidad?
-La cualidad es tu esencia, tu realidad, tu ser.
-Tonter�as filos�ficas, esas de esencia y calidad del ser.
-No son tonter�as. Por dentro, en tus semillas vivas, eres la esencia, la realidad de aquello que yo soy; por fuera, en tu piel y tu carne dura, no eres ni nunca ser�s un manzano.
Despu�s de esa conversaci�n, hubo un silencio. En ese silencio, la manzanita murmuraba consigo misma:
-"S� lo que quiere decir; quiere que muera y luego sea un �rbol como �l. He o�do decir que andan por la tierra unos m�sticos que dicen: "Si la semilla no muere no puede nacer la planta". �Qu� mentiras! �C�mo puede nacer lo que muere? Yo, por m�, no quiero saber nada de muertes. Prefiero ser la modesta manzana que soy que ser el manzano que no puedo ser".
Esos �ltimos pensamientos fueron pensados con tanta energ�a que el �rbol frutal lo escuch�, y le dijo:
-Una manzana muerta no puede dar un manzano vivo.
-Pero. . . �no es esto lo que quieres de m�? �Qu� muera como manzana para vivir como un �rbol, como un manzano?
-No, no es esto lo que quiero de ti. Deseo que tus semillas vivan plenamente, porque ellas son tu realidad, tu esencia, tu alma, lo mismo que yo soy.
-Pero� �quieres que muera?
-Nadie tiene que morir. En tu piel y tu carne dura no est� la vida; vivo lo es la semilla.
-Ya�ya� Si soy esa semilla viva, �qu� quieres de m�?
El �rbol qued� pensativo. Quer�a explicar la diferencia entre potencia y materia, pero no le iba a comprender. En ese momento pas� una brisa suave que hizo estremecer ligeramente sus hojas. Y el manzano, como inspirado por el soplo, habl�:
-T� eres potencialmente lo que yo actualmente; est�s viva, como yo estoy vivo; pero t� est�s viva como quien vive dormida, y yo estoy vivo como quien vive despierto.
-�M�s filosof�a m�stica! M�s falsedades.
-Escucha. Filosof�a no es quimera, m�stica no es absurdos. T� y yo estamos vivos en esencia y realidad; pero nuestro modo de ser vivos difiere el uno del otro. Tu semilla est� viva, pero como quien vive en un sue�o; mi alma vive despierta. Tu vida durmiente, que es d�bil, debe ser una vida consciente y fuerte.
La manzana call� durante mucho tiempo intentando comprender la diferencia entre vida durmiente y vida despierta; y comprendi� que tanto una como la otra eran vidas reales; lo que el manzano quer�a de ella era una muerte para una vida mayor, m�s fuerte, completamente despierta. Y replic�:
-T� quieres que mi peque�a vida dormida sea una gran vida despierta, como la tuya.
-Mi enhorabuena. Comprendiste la verdad sobre ti mismo. En la cualidad, en la esencia, en la realidad, ya eres lo que yo soy; no s�lo hay cantidad, ni materialidad.
-Est�s fundiendo los cables de mi entendimiento con tanta filosof�a del otro mundo. Quiero beber una gota de tu sabidur�a y no una lluvia de ella.
-Andando despacio se va lejos. Has comprendido lo principal. Debes permitir que tu c�scara se abra hasta tu coraz�n, para que tus semillas vivas, que eres t� misma, puedan salir y alcanzar mi tama�o.
-�Despacio! �Despacio! �De tu tama�o? Eso me va a llevar muchos a�os.
En ese momento, el germen vivo de la manzana hizo tanta fuerza que asom� al exterior y se enterr� en la tierra y con el auxilio de la humedad y del calor del Sol, se durmi�. A los pocos meses sali� una ra�z blanca y tierna. La semilla fue creciendo, hasta salir fuera de la tierra que la cubr�a y se hizo verde por el contacto con la luz solar.
Por primera vez la semilla de la manzana vio que era ella misma, pero ahora un �rbol de verdad. Llena de sorpresa y alegr�a comprob� que no hab�a muerto. Esa muerte de la que hablan fil�sofos y m�sticos no era una realidad; era solamente remover un obst�culo muerto, un cuerpo, para que la semilla viva pudiese despertar a una vida eterna.
Y pensaba consigo mismo: �por qu� ten�a miedo de morir? �Por qu� me confund�a con mi piel y mi carne y no me identificaba con mi alma, con mi vida? Ese modo de morir ven�a de mi ignorancia; ahora s� la verdad sobre m� misma.
Y fue feliz.
No entramos en la Eternidad, ni salimos de ella: vivimos en la Eternidad; somos la Eternidad.
Antes de ser, �ramos; siendo, somos; dejando de ser, seremos.
La Vida es una part�cula de la Eternidad, y una forma de ella.
As� que no se sale de la Eternidad porque se entra en la Vida, sino que la contin�a.
Vida y Muerte no son sino formas de la Eternidad


Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
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mi�rcoles 7 de enero de 2009

Siddhartha


Estamos en Kapilavastu, un reino lejano en la distancia y en el tiempo.
En medio de la noche, la reina Mahamaya despierta a su marido, el rey Suddhodana. Con el asombro y la felicidad reflejados en el rostro, le cuenta que acababa de tener un sue�o maravilloso: Un elefantito blanco como la nieve ha entrado por el costado en su vientre.
El rey, completamente despierto, por un momento cree que todav�a duerme. �Qu� es esa m�sica? En el aire delgado se escuchan los instrumentos de palacio, tocando por s� solos. La noche misma parece poblada de presencias. Suddhodana y su esposa abandonan el lecho y salen a los jardines� �Qu� prodigio esconde el sue�o de la reina, para que las aguas del r�o se hayan detenido junto al palacio? �Qu� portento puede hacer que todos los �rboles y plantas del jard�n se cubran de flores, y el estanque de lotos?
En la ma�ana, Suddhodana convoca a los ancianos m�s sabios del reino. Cuando se hacen presentes, la reina les cuenta su sue�o, y los sabios, luego de consultarse entre s�, declaran que puede significar una de dos cosas: La reina dar� a luz a un futuro rey, que tendr� mucho m�s poder y esplendor que su padre, o dar� a luz a un iluminado, un hombre santo, que recorrer� los caminos vestido con un taparrabos.
Pasan los meses. Una tarde, en el jard�n de Lumbini, Mahamaya siente que est� a punto de dar a luz. Sin causarle ning�n dolor nace el pr�ncipe Siddhartha. Las mujeres que acompa�an a la reina lo envuelven y se lo entregan, pero el reci�n nacido hace algo inconcebible: Dejando los brazos amorosos de su madre da unos pasos. Cada vez que levanta un piecito, brota una flor de la tierra.
El asombro se multiplica en las miradas cuando unas presencias luminosas entran al jard�n para honrar a la madre y al ni�o. Brahma en persona ha descendido de los cielos para dar la bienvenida al pr�ncipe.
A�n no lo sabe nadie, pero ese mismo d�a nacen Yasodhara, que est� destinada a ser la esposa de Siddhartha; Chandaka, que ser� su escudero; Ananda, su futuro disc�pulo, y Kanthaka, el caballo que lo llevar� fuera de palacio. Y muy lejos, en la ciudad de Bodh Gaya, echa sus primeras ra�ces el �rbol que cobijar� la entrada de Buda en el Nirvana.
Pero nada de esto sucede todav�a. El palacio festeja la llegada de este heredero extraordinario y milagroso. Todos cantan y r�en. Todos, menos el rey, que teme a las palabras de los hombres sabios. El querr�a que su hijo fuera el mayor monarca sobre la tierra, y no un sabio que vive de limosnas y ayuna junto a los caminos.
A los siete d�as del nacimiento, la reina abandona la tierra para ocupar un lugar junto a los dioses, Ahora que el rey Suddhodana est� solo, teme m�s aun por el futuro de su hijo. Un sant�n se ha presentado en palacio y ha visto en el peque�o los ochenta signos de la vocaci�n religiosa. La primera vez que lo llevaron al templo, las estatuas de los dioses se inclinaron a su paso�
Atrapado entre sus deseos y el destino que todos adivinan en Sidddhartha, ordena levantar alrededor del palacio una triple muralla. Y para impedir los motivos que llevar�an al pr�ncipe a hacerse preguntas sobre la existencia, proh�be las palabras "muerte" y "pena".
Para Siddhartha pasan diecis�is a�os deliciosos, mientras se convierte en un muchachito hermoso, siempre rodeado de j�venes alegres, de amor y belleza.
Entonces el rey arregla su casamiento con una princesa que tiene exactamente su edad, llamada Yasodhara�
Para desposar a la princesa, Siddhartha demuestra que puede vencer en equitaci�n, esgrima y lucha a cualquier oponente. Es el �nico con la fuerza suficiente para tensar el gran arco sagrado. Nada desagradable perturba su esp�ritu, porque est� aislado del mundo por la triple muralla que levant� el amor de su padre.
Pero el dios que anida en el pr�ncipe ha tenido otras encarnaciones, desde el principio de la Creaci�n, y el recuerdo de esas vidas empieza a aflorar a la conciencia.
Con la compa��a de su fiel sirviente, Chandaka, el pr�ncipe comienza a escapar de palacio, y en sus visitas a la aldea es testigo de todo aquello que quisieron ocultarle.
Ve a un anciano, un hombre que es como �l y a la vez completamente distinto. La piel arrugada, la espalda encorvada, los movimientos lentos�
Ve a un hombre enfermo. El, en el esplendor de sus energ�as, descubre la debilidad, el dolor, la desesperanza�
Ve a un hombre muerto. Envuelto en un sudario blanco. Inm�vil, como una corteza abandonada, ajeno al llanto de sus deudos�
El pr�ncipe regresa al palacio con el coraz�n envuelto en brumas, pero antes de llegar se cruza con un sadhu, un hombre santo que est� m�s all� de los pesares de la vida. En su rostro ve la plenitud espiritual.
Siddhartha comienza a desear justamente aquello que su padre quer�a impedir.
Poco tiempo despu�s, cuando nace Rahula, su primer hijo, Siddhartha toma la decisi�n de abandonar el palacio.
Manda ensillar a Kanthaka, sin saber que es el caballo que le estaba destinado.
La montura no es menos maravillosa que su jinete. Para que nadie lo escuche partir, galopa por el aire, sin tocar la tierra. Una vez lejos, Siddhartha desenvaina su espada y de un solo golpe corta sus largos cabellos.
Ya no es el pr�ncipe Siddhartha, sino Sakyamuni.
Pronto se vuelve irreconocible.
Mientras aprende las pr�cticas del yoga y la meditaci�n de sus primeros maestros, el ayuno continuo lo adelgaza tanto que su ombligo y su columna llegan a tocarse. Cae en trances tan profundos, que podr�a d�rsele por muerto. Recorre senderos cada vez m�s alejados de su reino natal, durante seis a�os, buscando la iluminaci�n.
Un d�a, convencido de que torturar su cuerpo no es la mejor manera de perfeccionar su esp�ritu, acepta el alimento que una aldeana le ofrece.
Ha llegado a Bodh Gaya. Junto al camino se alza una higuera.
Sakyamuni se queda mir�ndola. Le recuerda su costumbre infantil de sentarse bajo los �rboles del jard�n real y quedarse muy quieto por horas.
Se sienta a la sombra de la higuera decidido a no dar un paso m�s sin haber alcanzado la iluminaci�n.
Como aprobando su decisi�n, la tierra tiembla, y Sakyamuni se hunde suavemente en la meditaci�n.
Mara, el demonio, trata de hacerlo fracasar por todos los medios. Lo azota con una tempestad, lo provoca con una horda de demonios. Tanha, Rati y Raga, las hijas de Mara, tratan de seducirlo con cantos y bailes. Pero el rostro de Sakyamuni es un escudo inalterable.
Mara le arroja un disco de fuego, dispuesto a matarlo, pero el disco se convierte en una guirnalda de flores, que quedan flotando sobre su cabeza.
La luz del d�a se est� extinguiendo, pero una luz interior asciende dentro del coraz�n de Sakyamuni.
Est� viendo, en un momento, todas las reencarnaciones de todos los seres.
Est� comprendiendo c�mo se encadenan los hechos del mundo.
Est� meditando sobre el dolor humano, y la manera de evitarlo.
Est� alcanzando el Nirvana, y su iluminaci�n es completa.
Ha dejado de ser Sakyamuni. Ahora puede ser llamado Bhodisattva, o simplemente Buda.
Resuelto a destruirlo, Mara env�a una tormenta destructiva. Enseguida, una gigantesca cobra se desliza bajo la higuera y lo escuda entre sus anillos, lo cubre con su capuch�n desplegado. Es el dios Naga Mucilinda, decidido a que Buda complete su Iluminaci�n.
Ahora, el hombre que medita ha llegado al l�mite, y tiene ante s� dos caminos.
Puede ingresar definitivamente en el Nirvana dejando atr�s su cuerpo mortal�
(��Es lo que debes hacer! �le aconseja Mara.)
O puede permanecer en la tierra y ense�ar lo que ha aprendido�
(��Predica entre los hombres! �le suplican Brama y los otros dioses.)
Finalmente, Bhodisattva abre los ojos, se levanta, y parte rumbo a Benar�s, donde comenzar� a predicar sus ense�anzas.

Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
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martes 6 de enero de 2009

Sin miedo....

Sin miedo sientes que la suerte est� contigo, jugando con los duendes, abrig�ndote el camino, haciendo a cada paso lo mejor de lo vivido:

mejor vivir sin miedo....

Sin miedo, lo malo se nos va volviendo bueno, las calles se confunden con el cielo, y nos hacemos aves, sobrevolando el suelo.


As� sin miedo, si quieres las estrellas vuelco el suelo.


No hay sue�os imposibles ni tan lejos,
si somos como ni�os, sin miedo a la locura, sin miedo a sonre�r.

Sin miedo sientes que la suerte est� contigo, jugando con los duendes, abrig�ndote el camino, haciendo a cada paso lo mejor de lo vivido:
mejor vivir sin miedo....

Sin miedo, las olas se acarician con el fuego.
Si alzamos bien las yemas de los dedos
podemos de puntillas tocar el universo.


As� sin miedo, las manos se nos llenan de deseos que no son imposibles ni est�n lejos, si somos como ni�os; sin miedo a la ternura, sin miedo a ser feliz.

Sin miedo sientes que la suerte est� contigo, jugando con los duendes, abrig�ndote el camino, haciendo a cada paso lo mejor de lo vivido:
mejor vivir sin miedo.....

Lo malo se nos va volviendo bueno,
si quieres las estrellas vuelco el cielo,
sin miedo a la locura,
sin miedo a sonre�r.

Sin miedo sientes que la suerte est� contigo, jugando con los duendes, abrig�ndote el camino, haciendo a cada paso lo mejor de lo vivido:
mejor vivir sin miedo......


Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
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lunes 5 de enero de 2009

El papa y el rabino

Verdad o no....una linda historia

EL PAPA Y EL RABINO
El Papa Juan Pablo IIen una solemne sala del Vaticano recibe a una de las m�s altas autoridades religiosas del juda�smo, el gran Rabino del Estado de Israel, Meir Lau.
 La formal entrevista se llev� a cabo en fraternal marco y qued� espacio para el relato anecd�tico.
 Entonces el religioso jud�o narr� al Sumo Pont�fice un hecho acaecido hace largas d�cadas en una ciudad europea.
 Le cont� que terminada la Segunda Guerra Mundial una se�ora cat�lica se dirigi� al p�rroco de su pueblo para hacerle una consulta.
 Ella ten�a a su cuidado desde los d�as de la guerra a un peque�o ni�o jud�o que le hab�an encomendado pues sus padres hab�an sido enviados a un campo de concentraci�n.
Los padres del ni�o desaparecido en el tr�gico infierno de la masacre nazi hab�an previsto para �l un futuro en la tierra de Israel.
 La se�ora se encontraba ante una encrucijada y ped�a al sacerdote cat�lico un consejo.
 El p�rroco tuvo una pronta y comprensiva respuesta: 'Se debe respetar la voluntad de los padres'.
 El citado ni�o jud�o fue enviado al entonces naciente Estado de Israel donde se criar�a y educar�a.
 La an�cdota result� muy interesante para Karol Wojtyla y pas� a ser m�s conmovedora a�n cuando el gran rabino le aclar� la identidad de aquellas personas:
 'Usted Eminencia era ese p�rroco cat�lico.  Y ese ni�o hu�rfano... era yo'

Jaume Guinot
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domingo 4 de enero de 2009

Un cuento sobre la elecci�n

Ese d�a en el desayuno, el mozo le acerc� una bandeja que en lugar de las consabidas seis tostadas que acompa�aban cada ma�ana a su mermelada, conten�a siete. El hecho hubiera quedado en el olvido si no fuera porque el boleto del colectivo que hab�a tomado al salir de su casa ten�a el n�meo 07070707. El se�or P�rez crey� ver en esta coincidencia una extra�a se�al, sobre todo al recordar en un leve ejercicio de memoria que �l mismo hab�a nacido un d�a siete de julio. Como para alejar de s� estas extra�as ideas abri� el peri�dico al azar, casualmente en la pagina 7. All� en el centro de la hoja se encontr� con la foto de un caballo llamado "Fortunaamispatas" que con el n�mero siete competir�a en la carrera siete del d�a siguiente, d�a 7. El se�or P�rez cont� las letras del nombre del caballo, eran 16 y sum� 6 + 1 = 7. En un reflejo ancestral alz� la vista al cielo en se�al de gratitud.

A la ma�ana siguiente emtr� en el banco y retir� todos sus ahorros y como le parecieron magros, hipotec� la casa y consigui� un pr�stamo. Luego tom� un taxi, cuya placa por supuesto, terminaba en siete. Lleg� al hip�dromo y apost� todo el dinero al caballo n�mero siete de la s�ptima carrera, coincidentemente en la ventanilla siete.

Despu�s de la apuesta se sent� -podr�a jurar que fue sin darse cuenta- en la butaca siete de la fila siete. Y esper�.

Cuando arranc� la s�ptima carrera, la grada se puso de pie y estall� un desorden desproporcionado; pero �l se mantuvo con serenidad. El caballo siete tom� la delantera desde el arranque y pas� al frente del pelot�n frente a las gradas entre el repicar de los cascos, la vor�gine de polvoy los gritos de la multitud.

La carrera finaliz� precisamente a las siete en punto y el caballo n�mero siete, de la carrera siete... lleg� s�ptimo.


Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
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s�bado 3 de enero de 2009

No te calles

Presumimos a veces de sinceridad
y de no callarnos ninguna...
Pero no siempre es lo adecuado,
a veces simplemente,
no sabemos escuchar,
otras... no interpretamos el silencio.
Muchas veces basta una mirada.


Una mirada sostenida.
Los ojos fijos en los ojos del otro,
tratando de adivinar el significado de los brillos.
De leer el futuro inmediato en el fondo de la pupila....
 
A veces quieres decir muchas cosas,
pero no te inquietes, agu�ntate las ganas.
Aprieta los labios, permite que las ideas circulen
dejalas aposar, que se queden adentro.
 
Alarga el espacio entre las preguntas y las respuestas.
Deja que los m�sculos se dibujen en el rostro.
Espera una se�al, fuerza la respiraci�n.
Juega con las manos, lentamente, cerca de la boca.
Piensa en lo que el otro piensa.
Analiza, espera.

La econom�a de las palabras...
una virtud que no es exclusiva de las monjas de clausura.
 
Un juego que practican, los que saben hacerse los locos.
Los que entienden que no todas las dudas,
merecen una frase.
Que la soluci�n no siempre llega, por abrir la boca.
 
Si, ya se que quizas no estaras de acuerdo, pero...

�Por qu� decirlo todo?
�Por qu� no mantener en reserva
una parte de lo que se piensa?
�Por qu� no convertir en secreto,
esas ideas que hacen su aparici�n sin previo aviso,
al menos hasta que el tiempo las madure
y las transforme en ideas mas duraderas?
 
"Somos due�os de nuestros silencios...
y esclavos de nuestras palabras".

�Por qu� no entender, de una vez,
que la boca jam�s lograra ser tan r�pida,
como el cerebro?
 
Y que no todo lo que cruza por la mente
puede convertirse en palabras, ni lo merece?
Y que tambi�n se puede hablar con el gesto,
y que el silencio puede ser tan elocuente
que a veces incluso grita?

Se guarda silencio en los hospitales,
en las salas de los tanatorios,
en las sesiones de actos solemnes,
en  la consulta del medico.
 
Se guarda silencio por pudor,
por respeto, por dolor...
por ese dolor incapaz de convertirse en llanto.
O cuando el llanto se agota...
 y agota al que llora.

 
Tambi�n se guarda silencio por temor,
cuando se cae un plato en la cocina,
y los que escuchan el estruendo imaginan lo peor.
El silencio de despu�s del estruendo.
Despu�s de la agon�a, del choque, del disparo.

Habr�a que aprender a callar
sin otro motivo que por  propia voluntad.
 
Callar para escuchar.
Callar para mirar.
Callar para aprender.
Callar para callar.

Callar,
para convertir el silencio en un c�mplice.
para comprender que el silencio es el antifaz
de los sonidos mas hermosos.

Callar, para saber si el eco existe.

Callar,
porque no todo lo que conviene escuchar
 se dice privadamente al o�do,
con la intimidad de una confesi�n,
con el acento de las grandes revelaciones.

Habr�a que aprender a callar
solo por hacerse amigo del silencio ...
 
Pero tu por favor, no me hagas caso,
no te calles....al menos, conmigo




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Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
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viernes 2 de enero de 2009

Teoria de los cristales rotos

TEORIA DE LAS VENTANAS ROTAS

En 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Phillip Zimbardo realiz� un experimento de psicolog�a social. Dej� dos autos abandonados en la calle, dos autos id�nticos, la misma marca, modelo y hasta color. Uno lo dej� en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California. Dos autos id�nticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicolog�a social estudiando las conductas de la gente en cada sitio.

Result� que el auto abandonado en el Bronx comenz� a ser vandalizado en pocas horas. Perdi� las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron, y lo que no lo destruyeron. En cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto.

Es com�n atribuir a la pobreza las causas del delito. Atribuci�n en la que coinciden las posiciones ideol�gicas m�s conservadoras, (de derecha y de izquierda). Sin embargo, el experimento en cuesti�n no finaliz� ah�, cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable, los investigadores rompieron un vidrio del autom�vil de Palo Alto.

El resultado fue que se desat� el mismo proceso que en el Bronx, y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el veh�culo al mismo estado que el del barrio pobre.

�Por qu� el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo?

No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicolog�a humana y con las relaciones sociales. Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinter�s, de despreocupaci�n que va rompiendo c�digos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que vale todo. Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos cada vez peores se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.

En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George Kelling) desarrollaron la 'teor�a de las ventanas rotas', misma que desde un punto de vista criminol�gico concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.

Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estar�n rotos todos los dem�s. Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto parece no importarle a nadie, entonces all� se generar� el delito. Si se cometen 'peque�as faltas' (estacionarse en lugar prohibido, exceder el l�mite de velocidad o pasarse una luz roja) y las mismas no son sancionadas, entonces comenzar�n faltas mayores y luego delitos cada vez m�s graves.

Si los parques y otros espacios p�blicos deteriorados son progresivamente abandonados por la mayor�a de la gente (que deja de salir de sus casas por temor a las pandillas), esos mismos espacios abandonados por la gente son progresivamente ocupados por los delincuentes.

La teor�a de las ventanas rotas fue aplicada por primera vez a mediados de la d�cada de los 80 en el metro de Nueva York, el cual se hab�a convertido en el punto m�s peligroso de la ciudad. Se comenz� por combatir las peque�as transgresiones: graffitis deteriorando el lugar, suciedad de las estaciones, ebriedad entre el p�blico, evasiones del pago del pasaje, peque�os robos y des�rdenes. Los resultados fueron evidentes. Comenzando por lo peque�o se logr� hacer del metro un lugar seguro.

Posteriormente, en 1994, Rudolph Giuliani, alcalde de Nueva York, basado en la teor�a de las ventanas rotas y en la experiencia del metro, impuls� una pol�tica de 'tolerancia cero'.
La estrategia consist�a en crear comunidades limpias y ordenadas, no permitiendo transgresiones a la ley y a las normas de convivencia urbana.

El resultado pr�ctico fue un enorme abatimiento de todos los �ndices criminales de la ciudad de Nueva York.

La expresi�n 'tolerancia cero' suena a una especie de soluci�n autoritaria y represiva, pero su concepto principal es m�s bien la prevenci�n y promoci�n de condiciones sociales de seguridad.

No se trata de linchar al delincuente, ni de la prepotencia de la polic�a, de hecho, respecto de los abusos de autoridad debe tambi�n aplicarse la tolerancia cero.


No es tolerancia cero frente a la persona que comete el delito, sino tolerancia cero frente al delito mismo.

Se trata de crear comunidades limpias, ordenadas, respetuosas de la ley y de los c�digos b�sicos de la convivencia social humana.

Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
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