Hacerse un hueso en el coraz�n
"No puedo m�s, hasta aqu� llegu�."
Hay momentos en que uno ve el dolor del mundo, o el propio dolor,
y no desear�a seguir adelante.
Esto implica un desaf�o para la persona l�cida y abierta:
los sabios tibetanos le llamaban "hacerse un hueso en el coraz�n",
es decir, un eje que lo mantenga resistente y sensitivo a la vez;
�sos son los corazones que hacen falta para que, justamente,
haya menos dolor en el mundo.
Des-corazonarse implica, padecer de un mal que algunos pueblos originarios llamaban "p�rdida del alma":
la persona se desconecta de su n�cleo vital.
Nuestro idioma lo dice claro:
se des-anima;
y siente impotencia, frustraci�n, descreimiento, desesperanza.
Pero... cuidado!!
La evoluci�n (la propia y la de la Humanidad),
se mide en trechos m�s largos,
que lo que ese des�nimo nos haga ver.
Y es que... el Camino es, m�s que un sendero, una escalera:
la vamos subiendo trabajosamente, y cada escal�n tiene sus propios desaf�os, desde un nivel de conciencia m�s amplio (como quien, al ir escalando una monta�a, ve con m�s perspectiva lo que queda abajo, en el valle).
Cuando ya no nos alcanza el aliento para seguir ascendiendo
(o sea, estamos des-alentados) es necesario permitirnos tomar un respiro, pedir ayuda, y estar atentos a no dejarnos envolver por las voces que incitan a detenerse, a volver atr�s, a claudicar...
Son enga�osas!
La vida va hacia adelante, y bajar los brazos es desperdiciar la lucidez y la sensitividad: nuestro patrimonio interno m�s preciable.
Para conservar resistente ese "hueso en el coraz�n", necesitamos nutrirlo con las sustancias que segregan los que no han desistido:
aqu�llos que con su verbo y con su obra,
con su coherencia vital y a�n con sus actos m�s cotidianos, nos ofrecen su mano para que sigamos subiendo la escalera, y nos dan ganas de darles a su vez nuestra mano a otros.
Por eso queremos hoy compartirte lo que el poeta espa�ol Jos� Agust�n Goytisolo escribi� para darle aliento a su hija; un aliento que le durara para siempre...
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable,
hija m�a es mejor vivir con la alegr�a de los hombres,
que llorar ante el muro ciego.
Te sentir�s acorralada,
te sentir�s perdida o sola,
tal vez querr�s no haber nacido,
yo s� muy bien que te dir�n que la vida no tiene objeto,
que es un asunto desgraciado;
entonces siempre acu�rdate
Un hombre solo, una mujer ,
as�, tomados de uno en uno...
pero yo cuando te hablo a ti,
cuando te escribo estas palabras
pienso tambi�n en otros hombres.
Tu destino est� en los dem�s,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos;
entonces siempre acu�rdate
Nunca te entregues, ni te apartes
junto al camino,
nunca digas no puedo m�s y aqu� me quedo,
la vida es bella,
t� ver�s como a pesar de los pesares,
tendr�s amor , tendr�s amigos.
Por lo dem�s no hay elecci�n
y este mundo tal como es ser� todo tu patrimonio,
perd�name no s� decirte nada m�s,
pero t� comprende que yo a�n estoy en el camino,
y entonces siempre, siempre acu�rdate
Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
http://www.adaip.es
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